Luego de casi tres años desde que inició la pandemia, en 2022 el mercado laboral no se ha recuperado completamente: la tasa de desempleo se mantiene por encima de sus niveles prepandemia y los empleos recuperados son de menor calidad. Esta precarización laboral, conjuntamente con las altas tasas de inflación, ha afectado la recuperación de los ingresos laborales reales. Como resultado, el poder adquisitivo de los hogares continuó deprimido y la pobreza monetaria se elevó en 2022 a tasas similares a las de hace más de una década, principalmente en las zonas urbanas como Lima Metropolitana.
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• Luego de casi tres años desde que inició la pandemia, en 2022 el mercado laboral no se ha recuperado completamente. Si bien la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada ya superó sus niveles de 2019, la tasa de desempleo se mantiene por encima. Es decir, ahora existen más personas que quieren trabajar pero que no pueden ya que el ritmo de crecimiento económico no ha sido suficiente.
• Además, los empleos recuperados han sido de menor calidad, lo que se ha reflejado en el incremento de la tasa de informalidad urbana que se ubica por encima de la prepandemia. Esta precarización laboral, conjuntamente con las altas tasas de inflación, ha afectado la recuperación de los ingresos laborales reales que se mantienen más de 10% por debajo de su nivel de 2019. La caída ha sido más acentuada en Lima.
• Como resultado, el poder adquisitivo de los hogares medido por el gasto real per cápita continuó deprimido y la tasa de pobreza monetaria se elevó de 25.9% en 2021 a 27.5% en 2022, lo que representó un retroceso de 11 años. Este incremento está explicado por un mayor empobrecimiento urbano, sobre todo en Lima Metropolitana. Asimismo, la pobreza crónica, es decir, la población que se mantiene pobre por más de dos años consecutivos ha subido a su nivel más alto incluso desde antes de la pandemia.
• En la explicación del aumento de la pobreza, además del bajo crecimiento económico y la alta inflación, también jugó un papel importante la política social inadecuada, con programas sociales que no han acompañado el proceso de urbanización de la pobreza y que se han enfocado más en atender la pobreza rural. De hecho, el porcentaje de población que accede a programas sociales en Lima Metropolitana es mínimo a comparación de otras zonas geográficas. Si bien el actual gobierno viene implementando medidas de alivio de la pobreza, ahora la población está expuesta a mayores riesgos que antes, los que pueden hacer que caigan nuevamente en la pobreza.
• Hacia adelante, estimamos que la tasa de pobreza se mantendrá estancada. Este escenario elevaría el descontento y los conflictos sociales generando el riesgo de demanda de cambios radicales que afectaría el clima de negocios.


